HABLANDO EL MISMO LENGUAJE: DRONES Y PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

Los drones han llegado para quedarse. Esto es un hecho y más en el campo de la narrativa audiovisual, donde su uso en publicidad, documentales o cine es una realidad. La utilización de estos aparatos se vende como la panacea que  todo lo puede, lo que es cierto, siempre que haya profesionales detrás de los mandos de las RPAs. Porque cuando un profesional contrata a alguien para grabar una escena aérea, lo que no quiere es tener que perder su tiempo en educarlo para que plasmen los planos que necesita.

En todas las áreas, o en la mayoría de ellas al menos, el intrusismo laboral está a la orden del día. Personas que dicen ser capaces de lo mismo que otras que cuentan con una amplia experiencia o sin estudios básicos de la materia en concreto. Y obviamente, la realidad, que siempre es muy tozuda, se empeña en demostrar cuan equivocados están.

Pilotar una sola persona un dron para filmación de planos complejos es como pretender que el operario de una grúa, el conductor del camión que la transporta y el cámara sean la misma persona.

Basándonos en esta premisa, un equipo de grabación de una sola persona, aunque obviamente resulte más barato, no permite las calidades de grabación que se pueden obtener con una persona controlando al dron y otro la cámara.  Sí, en una boda o para obtener un plano sencillo, un dron pilotado por una sola persona puede servir. Pero hasta ahí. Es como pretender que el operario de una grúa, el conductor del camión que la transporta y el cámara sean la misma persona o una cabeza caliente que sea manejada por un solo operario. ¿Es posible? ¿El resultado será profesional? La respuesta cae por su propio peso.

Esto, que resulta tan claro en el caso de haber trabajado en el sector audiovisual, es algo que ignoran aquellos que venden el trabajo por un precio irrisorio, sin darse cuenta de que la calidad del producto va estrechamente ligada.

Imaginemos la siguiente situación. Una productora audiovisual quiere realizar un anuncio de televisión de un coche serpenteando entre montañas. El equipo creativo llega a la conclusión (muy acertada) de que con algunos planos aéreos el resultado puede ganar varios enteros en espectacularidad. Realiza una búsqueda por Internet y contacta con una operadora (que normalmente es un autónomo qué, o bien viene del mundo del aeromodelismo y de planos tiene más bien ninguna idea, o bien viene del mundo audiovisual y bastante tiene con que su dron no acabe encima de la gente) que le da un precio que llega a ser casi ridículo.

Despliegan medios en la zona y quien está encargado de la dirección se pone a dar órdenes de grabación. El día sale regular, con vientos fuertes, algo de lo que el operador de drones no había informado. Pero es que, además, el guión que se le había pasado para que planificara los planos se queda en papel. O no entiende que es un paneo o mira extrañado cuando se le dice que realice un plano picado a 35º con desplazamiento frontal y cierre en cenital. Se le explica como realizar su trabajo y se pone a grabar, peleando contra el viento y filmando lo que puede y como puede. Al final del día, al ver lo grabado, al encargado del trabajo se le viene el mundo encima: la calidad de la grabación es ínfima, básicamente porque ni se ha ajustado la óptica, las tomas tienen movimientos y aberraciones y de los planos solicitados solo queda algo que los recuerda remotamente. Pero como han movido medios de producción, o bien repiten las tomas otro día, lo que aumenta exponencialmente los gastos, o bien se conforman con lo que tienen, consiguiendo un resultado mucho peor de lo esperado.

Por tanto, la solución, obviamente, pasa por contratar a empresas que utilicen a un piloto y a un operador de cámara experimentados. Un buen piloto y un buen operador de cámara, que tenga muy presente el lenguaje cinematográfico, entiendan las tomas y los guiones y que no haya que ir corrigiendo en cada momento el trabajo que realiza.

Pero es que incluso si fueran dos personas, para determinadas tomas de riesgo extremo no es suficiente.  Por eso, para los planos de altísima complejidad o riesgo, ya sean para cine, documentales o publicidad, desde Sincratech contamos con la posibilidad de que vaya una tercera persona para obtener unos planos como estos:

 

Al final de todo, lo realmente importante es que el cliente obtenga lo que busca y que para ello no tenga que perder su tiempo explicando cómo quiere su toma y, ni mucho menos, como realizar dicha toma.

Es por ello que en Sincratech, además de un estudio pormenorizado de la meteorología en la zona antes de ir al lugar (para evitar el desplazamiento innecesario de equipos), también somos capaces de leer e interpretar un guión técnico o un script, de modo que evitamos las explicaciones innecesarias de una parte y aceleramos el proceso de grabación.

Si quieres contactar con nosotros porque necesitas de imágenes aéreas en tus producciones, con una calidad profesional, solo tienes que rellenar este formulario y nos pondremos en contacto contigo. Si no tienes claro para que puede usarse un plano aéreo, podemos asesorarte al respecto.

2018-08-01T12:10:22+00:00

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